Las normas, los protocolos y el equipo de protección son indispensables para prevenir accidentes laborales. Sin embargo, su existencia no garantiza que la seguridad esté presente en cada decisión que se toma dentro de una empresa.
Durante 2024, el Instituto Mexicano del Seguro Social registró 418,514 accidentes de trabajo. Esto equivale a un promedio aproximado de 1,147 accidentes diarios. Además, se documentaron 175,357 accidentes en trayecto y 16,880 enfermedades de trabajo. En conjunto, los accidentes ocurridos durante el trabajo representaron 69% de los riesgos laborales registrados ese año.
Se trata de casos registrados por el IMSS, por lo que no necesariamente incluye todos los accidentes laborales que ocurren en el país, particularmente entre trabajadores que no cuentan con esta cobertura o cuando los incidentes no son reportados. Aun con esta limitación, los datos permiten dimensionar un problema que continúa presente en los centros de trabajo mexicanos.
¿Por qué siguen ocurriendo accidentes cuando existen más normas, procedimientos y equipos especializados?
Una parte de la respuesta se encuentra en un aspecto que todavía recibe poca atención: el lado humano de la seguridad.
Las normas establecen el punto de partida
En México existe un marco normativo amplio en materia de seguridad y salud laboral. Las Normas Oficiales Mexicanas establecen obligaciones relacionadas con instalaciones, prevención de incendios, trabajos en altura, manejo de materiales, sustancias químicas, maquinaria, equipo de protección personal y actividades específicas como la construcción o la minería.
Por ejemplo, la NOM-030-STPS-2009 indica que los centros de trabajo deben elaborar un diagnóstico de seguridad y salud, establecer acciones preventivas y correctivas, dar seguimiento a su implementación y realizar los ajustes necesarios. Por su parte, la NOM-017-STPS-2024 establece los requisitos mínimos para seleccionar, proporcionar, utilizar y manejar el equipo de protección personal.
Estas disposiciones son imprescindibles. También lo son la capacitación, los descansos adecuados, el mantenimiento, la supervisión y los procedimientos definidos para cada actividad.
El problema aparece cuando el cumplimiento se limita a tener documentos, equipos o señalamientos, pero no se analiza cómo se comportan las personas dentro del sistema. Una empresa puede contar con un protocolo técnicamente correcto y, al mismo tiempo, permitir que se normalicen los atajos, las omisiones o las decisiones que elevan el riesgo.
Por eso, evaluar la seguridad requiere observar tanto las condiciones materiales como la manera en que las personas interpretan, aplican y refuerzan las reglas todos los días.
Hablar del factor humano no significa responsabilizar al trabajador
Cuando en HRTools hablamos del lado humano de la seguridad, no buscamos trasladar toda la responsabilidad al personal operativo, de primera línea o que realiza directamente las actividades de mayor exposición.
Un accidente rara vez puede comprenderse a partir de una sola acción. La experiencia, la capacitación, la fatiga, las cargas de trabajo, el estrés, la supervisión, el mantenimiento, la presión por alcanzar resultados y la disponibilidad de recursos pueden influir en lo que sucede antes de un incidente. La Organización Internacional del Trabajo reconoce que los accidentes ocupacionales tienen múltiples factores contribuyentes, entre ellos la formación, la experiencia, el estrés y la fatiga.
Además, el liderazgo de la empresa tiene la responsabilidad de crear las condiciones para que el trabajo pueda realizarse de manera segura. Esto implica proporcionar equipos adecuados, capacitar, supervisar, establecer cargas y descansos razonables, atender los riesgos reportados y evitar que la productividad se convierta en una justificación para ignorar un procedimiento.
Evaluar el comportamiento humano funciona para anticipar riesgos, desarrollar a las personas y mejorar el sistema, no para encontrar a quién culpar después de un accidente.
Los comportamientos inseguros pueden prevenirse
En una operación cotidiana pueden presentarse comportamientos como omitir una revisión, retirar una protección, distraerse durante una tarea crítica, apresurar un procedimiento, ignorar una instrucción o asumir un riesgo innecesario.
Estas conductas no siempre son deliberadas. Algunas pueden relacionarse con cansancio, presión, exceso de confianza, falta de claridad, entrenamiento insuficiente o prácticas que la organización ha tolerado durante años.
Hogan Assessments identifica seis tendencias relacionadas con el comportamiento seguro:
- Desafiante o cumplidor: disposición para respetar la autoridad, las reglas y los procedimientos.
- Nervioso o firme: capacidad para conservar la estabilidad y tomar decisiones bajo presión.
- Irritable o sereno: manejo de las emociones en situaciones frustrantes.
- Distraído o vigilante: capacidad para mantener la atención en la tarea.
- Imprudente o cauteloso: tendencia a asumir riesgos o evaluar las consecuencias antes de actuar.
- Arrogante o receptivo al aprendizaje: apertura para escuchar recomendaciones, reconocer limitaciones y aprender.
Estas características no deben utilizarse para etiquetar a una persona como “segura” o “insegura”. Una evaluación de personalidad señala tendencias probables, no determina de manera absoluta cómo actuará alguien. El contexto, la capacitación, la experiencia, el liderazgo y los controles disponibles también influyen en la conducta.
Su valor preventivo consiste en identificar áreas que requieren mayor atención. Una persona que tiende a distraerse podría necesitar mecanismos adicionales de verificación en tareas críticas. Alguien con mayor inclinación a asumir riesgos puede beneficiarse de retroalimentación, coaching y procedimientos que incorporen pausas de control.
La evaluación permite intervenir antes de que una tendencia se convierta en un acto peligroso.
El liderazgo en seguridad convierte las reglas en prácticas reales
Las personas observan qué comportamientos reconocen, permiten o corrigen sus líderes.
Si un supervisor exige el cumplimiento de un protocolo, pero después pide acelerar una tarea saltándose algunos pasos, el mensaje real es que la productividad tiene prioridad. Si un trabajador reporta una condición peligrosa y nadie responde, aprende que comunicar riesgos tiene poca utilidad. Si los incumplimientos se toleran mientras no ocurra un accidente, pueden terminar convirtiéndose en parte de la rutina.
Peter Berry Consultancy señala que la seguridad es un ámbito en el que los líderes necesitan transmitir un mensaje consistente. Su evaluación Hogan 360 + Safety recopila retroalimentación de trabajadores, colegas y responsables directos para conocer cómo se percibe el desempeño de un líder en entornos donde la seguridad es crítica.
Este enfoque permite revisar preguntas esenciales:
- ¿El líder demuestra con sus decisiones que la seguridad es prioritaria?
- ¿Supervisa la aplicación de los procedimientos?
- ¿Interviene ante una práctica de riesgo?
- ¿Escucha las preocupaciones del personal operativo?
- ¿Facilita la capacitación y los recursos necesarios?
- ¿Mantiene los estándares incluso cuando existe presión por entregar resultados?
- ¿Genera suficiente confianza para que las personas reporten errores y peligros?
La seguridad se debilita cuando los líderes comunican una regla, pero sus decisiones cotidianas refuerzan otra. También se debilita cuando la responsabilidad se delega por completo al área de seguridad e higiene, sin involucrar a quienes dirigen equipos, asignan tiempos, autorizan recursos y establecen las prioridades operativas.
El clima de seguridad revela lo que realmente ocurre
El clima de seguridad refleja las percepciones compartidas sobre la importancia que la organización concede a la prevención.
No basta con preguntar si existen manuales o si se entregó el equipo. También es necesario conocer si las personas sienten que pueden detener una actividad peligrosa, si reciben capacitación suficiente, si los líderes actúan de manera congruente y si los reportes generan una respuesta.
Desarrollada por Peter Berry Consultancy en conjunto con Hogan Assessments, la Safety Climate Survey recopila retroalimentación anónima de los trabajadores para identificar actitudes y problemas críticos relacionados con la seguridad. Sus resultados pueden incorporarse al análisis de riesgos, la planeación y la estrategia preventiva de la organización.
Medir el clima puede ayudar a detectar situaciones que difícilmente aparecen en una auditoría documental, por ejemplo:
- Reglas que se aplican solamente cuando hay supervisión.
- Presión para terminar una tarea con rapidez.
- Falta de confianza para reportar errores o incidentes.
- Normalización de prácticas peligrosas.
- Diferencias entre el discurso de la dirección y las decisiones de los mandos.
- Percepción de que los reportes no reciben seguimiento.
- Capacitación que no responde a los riesgos reales del puesto.
Un clima debilitado puede permanecer oculto mientras los indicadores se concentran únicamente en accidentes ocurridos. La ausencia temporal de incidentes no demuestra por sí misma que una operación sea segura. También podría significar que todavía no se ha materializado un riesgo o que existen fallas de reporte.
Una estrategia de prevención con tres niveles
El enfoque de Hogan y Peter Berry Consultancy permite examinar la seguridad desde tres niveles complementarios:
1. Comportamiento individual
Identifica tendencias que pueden influir en el seguimiento de reglas, la atención, la respuesta bajo presión, la disposición para aprender y la toma de riesgos. Esta información orienta la selección, el desarrollo y el coaching.
2. Liderazgo en seguridad
Evalúa cómo los líderes comunican las prioridades, supervisan, responden ante los riesgos y convierten la seguridad en un criterio para tomar decisiones.
3. Clima de seguridad
Recoge la percepción del personal para conocer si las políticas se viven realmente en la operación y cuáles son los riesgos culturales que requieren atención.
Ninguno de estos elementos sustituye las normas, el mantenimiento, el equipo de protección, la capacitación técnica o la investigación de accidentes. Su propósito es complementar estos controles y atender una dimensión que puede quedar fuera de una revisión exclusivamente técnica o documental.
De cumplir las reglas a construir una cultura de seguridad
Los accidentes laborales no deben considerarse una consecuencia inevitable de las actividades industriales. Tampoco deben explicarse automáticamente como errores individuales.
Detrás de una decisión insegura puede existir una combinación de presión, cansancio, poca capacitación, exceso de confianza, supervisión insuficiente o una cultura que ha aprendido a tolerar los riesgos.
La prevención requiere identificar las condiciones peligrosas, garantizar recursos y descansos, capacitar, mantener los equipos y cumplir las normas aplicables. También necesita evaluar comportamientos, fortalecer a los líderes y escuchar cómo viven la seguridad quienes realizan el trabajo todos los días.
Las reglas pueden estar escritas, el equipo puede estar disponible y el conocimiento técnico puede existir. La diferencia está en lo que la organización permite, refuerza y decide hacer en la práctica.
¿Qué tan preparados están tus líderes para mantener la productividad y, al mismo tiempo, hacer de la seguridad un valor presente en cada decisión?
Si necesitas evaluar y fortalecer los comportamientos, el liderazgo y el clima de seguridad de tu empresa, conecta con nosotros.
Referencias
- Instituto Mexicano del Seguro Social. (2025). Memoria Estadística 2024. Capítulo VII: Salud en el Trabajo.
- Hogan Assessments. (2020). Hogan Safety Report: Five Best Practices for Improving Safety.
- Hogan Assessments. (2015). The Safety Climate Survey.
- Peter Berry Consultancy. (2024). SafeSystem.
- Peter Berry Consultancy. (s. f.). Hogan 360 + Safety.
- Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2009). NOM-030-STPS-2009, Servicios preventivos de seguridad y salud en el trabajo.
- Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2024). NOM-017-STPS-2024, Equipo de protección personal.
- Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (s. f.). Marco normativo de seguridad y salud en el trabajo.
- Organización Internacional del Trabajo. (2021). Improving occupational safety and health in small and medium-sized enterprises.






